Este 12 de agosto celebramos el Día del Rector, fecha que reconoce el trabajo y responsabilidad de nuestro rector Ismael Guerra Saintard, quien, por primera vez desde asumido su cargo este 2026, recibió lo elogios y agradecimientos de nuestra Familia Institutana. Por eso, quisimos saber de su propio testimonio lo que significa para él llevar esta misión y servicio formativo.

La jornada de este miércoles tuvo un matiz muy especial porque, como Familia Institutana, celebramos el Día del Rector, dedicando nuestras intenciones a agradecimientos a don Ismael Guerra Saintard, el tercer laico en llevar el cargo desde los inicios de nuestro Instituto en 1900. Anteriormente, todos los rectores eran sacerdotes pertenecientes al Arzobispado de Santiago, hasta que, en 1997, Germán Aburto Spitzer asumió el mando como laico, finalizando en 2005. Posteriormente en 2015, Eliana Guzmán Tapia fue la primera mujer rectora y segunda liderando sin ser consagrada.
Este 2026, comenzamos el periodo académico con el tercer laico siendo rector. Se trata de Ismael Guerra Saintard, profesor de Historia, Educación Diferencial, Filosofía y Licenciado en Educación con Magister en Gestión y Liderazgo Educacional. Vecino de Providencia, conocido y querido por las familias, estudiantes y equipos de funcionarios. Es que tras 16 años de trabajo realizando distintas funciones, no pasan desapercibidos. Por esta razón, hoy quisimos realizar un recorrido en su trayectoria Institutana para conocer en detalle de su gusto por la educación y reflexiones en torno a lo que significa ocupar su cargo.
¿Qué lo motivó a dedicarse profesionalmente a la Educación?
Desde el colegio tuve la inquietud de estudiar pedagogía, por lo que estudié Historia y Educación Diferencial. Más tarde, me motivó el área de Filosofía en lo relacionado al desarrollo de la persona. Fue así como me dediqué a hacer clases un tiempo y luego fui orientador en el ciclo de Básica y en Enseñanza Media.
¿Cómo llegó al Instituto?
Lo conocí en 2003, época en la que vine a realizar una práctica profesional. En ese tiempo el rector era don Germán Aburto, el primer laico que estaba en ese rol. Más tarde, en 2010, ingresé como orientador del ciclo de Enseñanza Básica, siendo el padre José Agustín Tapia quien estaba a cargo del colegio.
¿Qué le llamó particularmente la atención al ir conociendo el ambiente, alumnado y el espíritu del Instituto?
En primer lugar, fue el trabajo que se hacía con las familias y los niños, existiendo un diálogo constante y diverso en opiniones y posturas, pero siempre desde el respeto y con el bien común, que eran los estudiantes y sus enseñanzas.
Durante todos estos años ¿Qué enseñanzas le ha dejado el Instituto?
Es un lugar en el que es muy importante el dialogo y el hacer del colegio una real familia, donde existen espacios para la formación, pero, también, donde se crean actividades que tienen que ver con algo más allá de lo curricular, momentos de encuentros con alumnos y con las familias, actividades pastorales y capacitaciones. Así vamos juntos aprendiendo nuevas formas de enseñar en valores, principios y tantas cosas que son fundamentales en la educación católica, acercándonos y formando lazos.
En estos 16 años de trayectoria en el Instituto de Humanidades Luis Campino ¿Qué cargos ha ocupado?
Comencé siendo orientador del ciclo de Básica, luego en Enseñanza Media en el área de vocación. Llevando 7 años en el cargo, pasé a ser director de Orientación y Convivencia Escolar. En ese tiempo, el departamento llevaba aquel nombre, hasta que yo hice una reestructuración y pasó a llamarse Formación y Convivencia Escolar. Ahí estuve desde 2015 hasta 2025, donde fui elegido Rector a partir de este año.
Y ¿Qué significa para usted el ser Rector?
Significa un liderazgo que tiene que ver desde el servicio llevado en el amor al prójimo. Por otro lado, es una responsabilidad que engloba lo que somos y seremos como equipo directivo, funcionarios y estudiantes. Porque este cargo es una misión que vivo con orgullo, pero, a la vez, con humildad y llevando a Dios como guía.
Respecto a esta misión que dice ¿Cuál es su compromiso como Rector?
Mi compromiso general, es que siempre se viva en una buena convivencia, donde quien pase por este colegio, se sienta cómoda, grata, acogida, reconocida y querida.
Otro compromiso tanto mío como de nuestros equipos, es que el Instituto llegue a ser uno de los mejores colegios de Providencia o de Santiago, como lo fue en otras épocas y que recupere la notoriedad, porque acá enseñamos con muy buenos profesionales y la calidad de nuestros estudiantes es de excelencia, por lo que esperamos que nuestros jóvenes se conviertan en grandes líderes del futuro, recordando con orgullo haber estudiado acá.
¿Qué le pareció el acto de celebración en su honor?
Fue de mucha emoción, porque hubo discursos, gestos y aspectos de mi vida que se dieron a conocer, que me hace entender que hay un cariño y una preocupación de parte de los profesores y profesoras, funcionarios, Centro de Padres, Centro de alumnos y tantas personas que dedicaron parte de su día a ofrecerme un saludo y muestras de cariño.
Finalmente, pensando en el cariño y cercanía ¿Por qué es tan importante llamarnos Familia Institutana?
Reflexionando sobre eso, pienso en las palabras del Papa León XIV, que en sus últimos escritos menciona que, finalmente, la escuela tiene que ser el lugar donde se entreguen aquellas cosas que hoy el mundo no está entregando a nivel tecnológico y de la inteligencia artificial que son, precisamente: el acompañamiento, la escucha y un lugar donde la persona se sienta acogida por lo que es y su esencia. Yo quisiera que eso pasara en el Instituto; un lugar de encuentro y cercanía que no se va a encontrar en otro lugar, porque acá somos familia.

