Este miércoles 29 de abril nos unimos en oración para conmemorar la Pascua 44 de Monseñor Enrique Alvear, ex alumno nuestro y llamado el “Obispo de los Pobres”, legado que permanece tangible en la historia de nuestro país y que llega de orgullo a la Familia Institutana.
En la Parroquia San Beltrán de Pudahuel, se realizó la santa misa en memoria de Monseñor Enrique Alvear Urrutia (1916-1982), lugar donde descansan sus restos y en el que permanece presente su historia y enseñanzas. Guiados por su vida y ejemplos, nuestro Instituto ha querido estar presente una vez más en su Pascua, para mostrar el gran compromiso de fe y espíritu que nos destaca, el mismo que distinguía a Enrique en su etapa escolar y adultez.
Monseñor Enrique Alvear Urrutia, fue estudiante del Instituto de Humanidades Luis Campino. Posteriormente cursó Derecho en la Pontificia Universidad Católica de Chile, pero, en un retiro espiritual, descubrió que su vocación era la vida sacerdotal, por lo que ingresó al Seminario Pontificio Mayor de Santiago.
Fue ordenado Sacerdote el 19 de septiembre de 1941, desarrollándose como formador y destacando por su gran sabiduría y compromiso social. En 1963 tras haber sido Obispo Auxiliar de Talca y Obispo de San Felipe, recibe la orden del Cardenal Raúl Silva Henríquez de ser designado como Obispo de la basílica Nuestra Señora de Lourdes, tarea que cumplió fielmente hasta su fallecimiento y en el que mantuvo el lema “El Señor me envió a evangelizar a los pobres”.
Monseñor Enrique Alvear, es una de las figuras que representan en gran medida el espíritu Institutano, siendo un líder, consagrado en la fe, integro en sus pensamientos y acciones, promoviendo la paz y el compromiso social, por lo que, sus escritos y enseñanzas, no sólo nos inspiran como Familia Institutana, sino que dejan un legado en nuestro país, razón por la cual su nombre está en proceso de beatificación desde 2012.
Es importante recalcar que, dentro de la visita del Papa Francisco en 2018, la primera parada antes de su itinerario, fue la Parroquia San Luis Beltrán, donde el Pontífice oró en la tumba de Monseñor Alvear y consigo, marcó un reconocimiento mayor ante lo que él representa en la historia y actualidad, siendo defensor de las causas nobles, luchador por la justicia, los desamparados y las víctimas de los Derechos Humanos.
Hoy nuestro grupo misionero, lleva el nombre de Monseñor Enrique Alvear, siendo ejemplo para los jóvenes y las nuevas generaciones, a quienes tenemos la responsabilidad de enseñarles acerca de la obra y legado de este servidor, el Obispo de los Pobres.
